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Archivo Rassinier

 

OBRAS DE PAUL RASSINIER

 

La mentira de Ulises Version española ( 1961) de Bernardo Gil Mugarza

[ 1 ] [ 2 ] [ 3 ] [ 4 ] [ 5 ] [ 6 ] [ 7 ]

y el mismo libro, entero, en uno clic (formato PDF)

 

La Operación "Vicario" (1966) [ 1 ] [ 2 ] [ 3 ] [ 4 ]

 

 

LA VERDAD SOBRE EL PROCESO ElCHMANN

[ 1 ] [ 2] [ 3 ] [ 4 ] [ 5 ] [ 6 ] [ 7 ] [ 8 ]

El libro por completo (PDF) en uno clic

 

El drama de los Judios europeos
<pdf> 158 p. 1 M

Este libro estaba desaparecido. La edición de Barcelona, de 1976, estaba agotada desde
hacía mucho tiempo. Algunos años más tarde, en Buenos Aires, se fotocopiaron algunos
ejemplares. Un enviado especial de AAARGH estaba revisando los estantes de una
vieja librería en Santa Fe y se topó con una de ellas, de grueso lomo negro. La hemos
escaneado y aquí la presentamos a los amigos e innumerables lectores del Cono sur, que
nos pedían este excepcional documentos desde antes. Damos las gracias a todos los que
participaron en la fabricación y supervivencia de este libro.


El "affaire" Rassinier

Paul Rassinier ha despertado polémicas desde que apareció su libro La mentira de Ulises en 1950: procesos judiciales, exclusiones, calumnias y delirio paranoico lo han acompañado hasta el final de su vida, en 1967. Había sido detenido, torturado y deportado por los Alemanes, y sucedió que una organización judía -- que la justicia se negó a condenar -- le atacó tachándolo de nazi. Hoy en día, tras años de silencio, los exterminacionistas vuelven al ataque con una furia que sólo se explica por lo inquebrantable de su método y de sus posiciones. En realidad, esta oleada de odio renovado nace con el " affaire" Garaudy en los primeros meses de 1996; por esa fecha sale un libro relativamente cómico de Florent Brayard: Cómo se le ocurrió la idea a Rassinier. El asunto culmina en enero de 1999 con la obra maestra (756 páginas) de Nadine Fresco Fabricación de un antisemita. En realidad, estas publicaciones persiguen un objetivo ingenuo: deribar el revisionismo mediante un argumento que debería, según los autores, valer como prueba concluyente sobre el asunto: Rassinier no era un alma bendita...

¿Quién fue Rassinier?

Nació en 1906 y murió en 1967. Es el primer revisionista; ingresó en el Partido Comunista Francés en 1922, pero tenía posiciones muy izquierdistas, y fue excluido del mismo en 1932. Su izquierdismo militante lo llevó a ingresar en la Sección Francesa de la Internacional Obrera (SFIO), para participar del movimiento animado por Marceau Pivert. Era pacifista y sin embargo fue de los primeros en integrar la Resistencia. Fue detenido por la Gestapo en octubre de 1943, torturado, deportado a Buchenwald y Dora, en total diez y nueve meses. De ahí salió inválido y dedicó el resto de su vida a defender la verdad sobre la mitología de los campos de concentración, y en particular sobre las cámaras de gas. Su libro La mentira de Ulises, al aparecer, en 1951 fue celebrado por la SFIO, pero luego le valió ser excluido de la misma, al año siguiente.

La obra de Rassinier

Su punto de vista es a la vez el de antiguo resistente deportado y el de militante pacifista de izquierda. Analiza globalmente la segunda guerra mundial a partir de su testimonio y su crítica de los demás testimonios, donde denuncia las mentiras más gordas y consigue revisiones importantes de la historiografía " resistencialista" (según su propia terminología): así, en agosto de 1960, en medio del debate suscitado por el proceso Eichman logra, en contra de lo que afrimaban los testimonios, que se reconozca que no hubo instalaciones para el exterminio en todo el territorio del antiguo Reich, y sólo en Checoslovaquia y Polonia. Luego, en 1964, cuando el juicio a los guardianes de Auschwitz, su colega Krausnick admite como testigo y luego en la prensa, que las Memorias de Hoess, que editó él mismo en 1948 y que Rassinier criticara con violencia, no son una fuente fidedigna.

De modo que Rassinier logró, a lo largo de quince años, un resultado que ningún historiador exterminacionista ha rebatido ni discutido en los años siguientes. En 1988, el historiador Arno Mayer declara en su libro que las fuentes documentales sobre la existencia de las cámaras de gas son endebles. En 1993, Christopher Browning en Vanity Fair, reprocha a los revisionistas que sigan utilizando constantemente el testimonio de Hoess, del cual todos saben que no tiene valor real. Hay que leer a Rassinier para entender lo que quieren decir estos historiadores. Hay que leerlo a él para entender la verdadera naturaleza de la historia revisionista, determinada por lo que allí está en juego: comprender la segunda guerra mundial es comprender por qué esta tuvo lugar en realidad, obviando los regaños de los resistentes anti-munich y las criminales mosquitas muertas de Nuremberg, que condenaron a los alemanes por crímenes contra la paz y crímenes contra la humanidad, y adicionalmente por crímenes de guerra, cuando los Aliados habían cometido los mismos crímenes, cuando no peores.

Para abarcar el objeto histórico en toda su amplitud, hay que leer al mismo tiempo los elementos del debate que AAARGH propone en versión francesa integral, la obra completa de Rassinier, (especialmente Los responsables de la segunda guerra mundial y La operación Vicario), pero además el acta de acusación y el juicio de Nuremberg, así como un artículo de Jacques Ellul, al que no se le conocen inclinaciones revisionistas, titulado " Nota sobre el proceso de Nuremberg" (Verbum Caro, vol.1, agosto de 1947), reflexión de un historiador de las instituciones y del derecho sobre un proceso que domina la vida intelectual de manera cada más propnunciada desde hace cincuenta años.


Las publicaciones

La mentira de Ulises, 1950: el testimonio que encendió la polémica sobre el trato que recibieron verdaderamente los deportados en los campos. El libro fue objeto de persecución judicial, y condenado en un primer juicio, terminó totalmente inocentado por la Corte de Casación en 1955.

Ulises traicionado por los suyos, 1961: reflexiones de Rassinier suscitadas por las reacciones a su libro anterior, aumentadas con otros textos (las reseñas del juicio de Francfort y la carta a Kogon publicadas por La Vieille Taupe en su edición del libro).

El verdadero proceso Eichman o los vencedores incorregibles, primera edición, París, Les Sept Couleurs, 1962, 2a ed., París, La Vieille Taupe, 1983.

El drama de los judíos europeos, París, 1964, refutación total del panfleto de Hilberg, The Destruction of European Jews, 1961.

La operación vicario, el papel de Pío XII ante la historia, París, 1965, libro que restablece la verdad sobre la actitud del papa frente a la guerra que procuró evitar por todos los medios a su alcance, y contra la cual luchó todo el tiempo que duró; su supuesta nazifilia es un mito invetando de punta a cabo por ignorantes fanáticos; ni promovió una paz por separado destinada a garantizar la victoria parcial del Eje, ni se hizo de la vista gorda sobre crímenes alemanes que nadie conocía y de los cuales muchos sólo fueron descubiertos por la " tonalidad literaria" del abate Renard o la " licencia poética" de Rudolf Vrba. De manera marginal, Rassinier retoma aquí la crítica del " testimonio" de Gerstein que aparece en El drama de los judíos europeos.

Los responsables de la segunda guerra mundial, 1967. En este su último libro, Rassinier ensancha su reflexión y alcanza la cumbre de su obra de historiador y militante a la vez : sentó las bases para una comprensión de la política internacional responsable de la segunda guerra mundial. Lectura imprescindible.

Discurso ante la última oportunidad, 1953. Este ensayo sobre el porvenir del mundo en la perspectiva del análisis de las conmociones económicas recientes y venideras. Ya todo estaba encaminado en 1953... (editado por La voie de la paix, casa editorial fundada y dirigida por el "pacifista integral" Bauchet, Calvados.

Numerosos artículos en la revista Défense de l'homme, de 1949 a 1951, sobre finanzas, economía, política, policía, intelectuales de moda etc. Se trata de una revista publicada en Vence (Alpes marítimos de Francia) por el pacifista integral Louis Lecoin, amigo y compañero de combate de Rassinier, quien no lo abandonó nunca.

Véase además la Carta a Robert Faurisson, 12 de enero de 1964, en AAARGH, versión francesa.

Ved. Archivo Rassinier in francès

 

LE MENSONGE D'ULYSSE

PAUL RASSINIER, 1961 Primera edición: marzo 1961
N° Registro 579-61 ­ Depósito legal : B. 2618-61
Industrias Gráficas CASA, S. L. ­ Salvá, 26 - Barcelona

PRÓLOGO DE LA EDICIÓN ESPAÑOLA

Un resistente francés, un enemigo de los nazis y que por tanto luchó contra AlemanIa, da a conocer en esta obra lo que fueron los campos de concentración de Buchenwald y Dora. Paul Rassinier ha sido el primero en manifestar, con brillante forma literaria, la verdad sobre el régimen de vida y los horrores de ambos campos. A su impresionante relato le sigue, como segunda parte del libro, una dura crítica de los principales testimonios sobre los campos alemanes.

Es evidente que un libro de este tipo, no puede aislarse del problema político general que planteó la segunda guerra mundial. Al iniciarse en 1945 la "domesticación" del europeo, entró en vigor el axioma de que Alemania era la responsable exclusiva del conflicto. A los dieciséis años de las hostilidades, se ha producido u na auténtica revoluc ón copernicana en los estudios históricos sobre ese período. Y en este han colaborado en especial los historiadores de los países que triunfaron. Sobresalen entre ellos Charles Callan Tansill con su obra Back Door to War, Harry Elmer Barnes (Perpetual War for Perpetual Peace), William H. Chamberlin, almirante Theobald, Charles A. Beard, James A. Farley, John B. Flint, general Wedemeyer, Benoist Mechin, Liddel Hart, Emrys Hughes, Henry Coston, F. J. P. Veale, etc. Destaca en sus obras la gran responsabilidad de Roosevelt y de Churchill en el conflicto, llegando en su mayoría a la conclusión que escuetamente recogió James Forrestal, secretario de Defensa de los Estados Unidos, en su obra The Forrestal Diaries:

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"Ni los franceses ni los ingleses hubieran considerado a Polonia causa de una guerra, si no hubiese sido por la constante presión de Washington. Bullit dijo que debía informar a Roosevelt de que los alemanes no lucharían; Kennedy replicó que elles lo harían y que invadirían Europa. Chamberlain declaró que América y el mundo judío habían forzado a Inglaterra a entrar en la guerra."

La tesis del aniquilamiento total del enemigo, iniciada durante la guerre y fomentada después, estuvo íntimamente ligada a la propaganda de crueldades. El profesor Friedrich Grimm, cuenta en su obra Politische Justiz la visita que le hizo en 1945 un representante de los aliados. A1 exponer Grimm los métodos de la propaganda aliada y el empleo científico de la mentira que en ella se hacía, su interlocutor le respondió:

"-Veo que estoy ante un experto. Ahora quiero decirle también quién soy yo. No soy catedrático de Universidad. Pertenezco a la Central de la que me ha hablado usted. Desde hace meses cultivo esto que usted ha descrito tan justamente: propaganda de atrocidades ~ con ello hemos ganado la victoria total.

Yo le repliqué:-Lo sé, y ahora tienen que cesar. El me respondió:

-¡No, ahora es precisamente cuando empezamos! Nosotros continuaremos esta propaganda de atrocidades, la aumentaremos hasta que nadie acepte una palabra favorable hacia los alemanes, hasta que sea totalmente destruida la simpatía que ustedes han tenido en otros paíises, y hasta que los mismos alemanes vayan a parar a tal confusión que ya no sepan lo que hacen."

Este tipo de propaganda, en el que se mezcla un litro de verdad por cada diez de mentiras, llega al subconsciente del individuo, a sus instintos. La explotación racional de los campos de concentración alemanes ayuda así, en gran manera, a impedir [7] la reunificación de este país y mantenerle arrinconado en el ghetto de la venganza.

Sobra decir que de los campos de concentración aliados apenas se ha dicho algo. A pesar de ser tan numerosos como los alemanes. En Francia, mientras a las fuerzas germanas les bastaron dos campos-Struthof y Schirmeck-para internar a los resistentes y otros enemigos, los liberadores de 1944 además de dejar ambos en funcionamiento y de tener las cárceles llenas, instalaron otros nueve campos de concentración más en la Alsacia-Lorena.

Rassinier, en este libre escrito para franceses, da a conocer los horrores de Buchenwald y Dora durante el período alemán. Pero liberado en 1945, no pudo conocer directamente el terror que siguió imperando en Buchenwald a partir de la victoria aliada, y que dejando tras de sí a 18.000 cadáveres alemanes sólo terminó en febrero de 1950. Los últimos ocupantes fueron ejecutados o trasladados a las prisiones de la zona oriental, y el comando de enterradores desapareció en la Unión Soviética. Algo parecido sucedió con Dachau, donde -según el Süd-deutsche Zeitung -fueron internados 25.000 alemanes.

* * *

Una de las leyendas de la mitología aliada es la de la muerte de seis millones de judíos. El estudio estadístico de Rassinier demuestra que el número de víctimas fue inferior al millón. En esto se aproxima a lo que el Dr. judío Listojewski, publicó en la revista The Broom de San Diego (California) el 11 de mayo de 1952:

"Como estadístico me he esforzado durante dos años y medio en averiguar el número de judíos que perecieron durante la época de Hitler. La cifra oscila entre 350.000 y 500.000. Si nosotros los judíos afirmamos que fueron seis millones, esto es una infame mentira."

Los judíos, como los alemanes, cuando han tenido el poder en sus manos han perdido el sentido de la medida. Por eso aún se puede confiar en que la verdad histórica terminará por

[8]

imponerse a la mentira política. Que actualmente se sigue mixtificando en este asunto, lo demuestran las informaciones que sobre un proceso que tuvo lugar en Dusseldorf, publicaron tres periódicos alemanes el 19 de septiembre de 1960. E1 Bremer Nachrichten escribe:

"Entonces contó Hohn, que en el campo de concentración de Sachsenhausen, además de los talleres y los barracones dormitorios había: la horca, un taller para falsificar dinero, la instalación para el tiro en la nuca, la del gas y el crematorio, en el que según sus recuerdos desaparecieron en una noche DOSCIENTOS seres humanos".

El Frankfurter Allgemeine Zeitung dice lo siguiente:

"A la pregunta sobre la capacidad del crematorio, contestó Hohn: «Sobre la capacidad no puedo dar ninguna información. Sólo sé que en una neche fueron quemados TRESClENTOS."

El Weser-Kurier del mismo día, informa:

"Al preguntársele sobre la capacidad del crematorio, dijo Hohn: «No puedo dar ninguna información. Sólo sé que una noche fueron sacadas TRES MIL personas, y, sencillamente, por la mañana ya no estaban allí."

Si estas cosas suceden actualmente, no se extrañe el lector de que en 1945 fueran gaseados seis millones de judíos. Ni de que con un buen número de ellos se fabricase jabón. Ni de que con sus cabellos se hiciesen colchones para los submarinos alemanes.

* * *

Rassinier dedica un capítulo al problema de las cámaras de gas, que cada vez resulta más confuso. Empezó habiendo cámaras en casi todos los campos. Hoy parece evidente que en [9]

Alemania no las hubo, y así lo ha manifestado el juez norteamericano Pinter que tuvo por misión investigar estes campos. El problema radica actualmente en las de Polonia. ¿Se exterminó en Auschwitz a seres humanos con gas? Al ocupar los rusos el campo anunciaron oficialmente la muerte de cuatro millones de seres, el comandante Hoss «confesó» en prisión dos millones y medio, Reitlinger habla de 750.000 gaseados como máximo, y las listas oficiales de Auschwitz recogen algo menos de 300.000 mulertos en total. Lo realmente culrioso es que la comisión de la Cruz Roja Internacional que visitó el campo en septiembre de 1944 no descubrió cámaras de gas. El Dr. judío Benedikt Kautsky, que estuvo internado dulrante siete años, tres de ellos en Auschwitz, en su libro Teufel und Verdammte, publicado en Suiza en 1946, dice lo siguiente:

"Yo estuve en los grandes KZ de Alemania. Pero, conforme a la verdad, tengo que estipular que no he encontrado jamás en ningún campo ninguna instalación como cámara de gaseamiento."

En una sociedad algo más desapasionada que la nuestra, no dejaría de reconocerse que las cámaras de gas que hubo en algunos campos alemanes no agravan el problema. Pues no conviene olvidar que en los Estados Unidos se ultilizan oficialmente. Los hornos, cuando aún no había nazis, ya fueron empleados par el rey David para exterminar a los amonitas. En los de los alemanes y en los de los cementerios europeos sólo se quemaban y se queman cadáveres, no seres vivos.

La cuestión sólo puede plantearse razonablemente reprobando la muerte de todo ser humano inocente. Pero lo que produce asombro es que los vencedores de 1945 se nieguen a que los vencidos hagan uso del mismo argumento. Es un hecho incontrovertible que durante la guerra en especial en 1944 y 1945- fueron asesinados mayor cantidad de alemanes que de judíos.

* * *

En junio del pasado año, Israel anulnciaba la captura de Adolf Eichmann. Evidentemente, la campaña de cruces gamadas en enero había adolecido de marchas imperfecciones.
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La nueva, mejor organizada, ya ha ofrecido algunos resultados.Estos culminarán con el próximo «proceso», empleando este término para designar esa situación confusa en la que se mezcla un acto de venganza-raptores, acusadores y jueces serán los mismos judíos-y una lucha política interna entre Nahum Goldmann y el Congreso Mundial Judío par una parte, y par otra el Mapai con Ben Gurion y Ben Zwi a su frente.

Una obra maestra de propaganda que denuncia la faceta exterior del «proceso» Eichmann, son las palabras del comandante de policía Abraham Selinger en Tel-Aviv:

"Con el proceso contra Eichmann, nosotros no sólo queremos sentenciar al más cruel enemigo del pueblo judío, sino refrescar también la memoria del mundo sobre los crímenes nazis contra los judíos. Los recuerdos de Eichmann, que él pone por escrito en su celda, demostrarán también la participación de los árabes en estos crímenes y la indiferencia de los aliados."

Sólo se ha olvidado Abraham de recoger un aspecto: el económico. Los 16.000.000.000 de marcos con los que la República federal alemana indemniza a Israel, constituyen la principal fuente de ingresos de este país y posibilitan su subsistencia. El Detroit Free Press del 23 de mayo de 1960 ha divulgado las palabras que dijo Ben Gurion a un amigo después de la entrevista que tuvo con Adenaner en Nueva York:

"La diferencia entre Adenauer y Hitler es la siguiente: Hitler sabía que los judíos recibirían el dominio del mundo, por eso mató a seis millones de elloes. Adenauer sabe que los judíos recibirán el dominio del mundo, por eso desea unirse a nosotros."

Pocas personas dirigieron durante la guerra la «cuestión judía» en ambos bandos contendientes. Himmler murió en una forma que aún está por aclarar. El Dr. Kasztner, en el proceso de Tel-Aviv en 1954, tuvo la desgracia de decir entre otras casas-que Saly Mayer, presidente del American Joint Committee (organización de los judíos de Estados Unidos) había [11]intervenido ante el gobierno suizo para que no abriese sus fronteras a los judíos que Alemania quiso poner en libertad durante la guerra. El Dr. Kasztner, como es sabido, fue asesinado dulrante el proceso. Eichmann y Ben Gurion están en Israel.

Que Eichmann debe limitarse a hablar de ciertas cflestiones, parece evidente después de las irritadas protestas de Ben Gurion a que fuese un tribunal internacional el que le juzgase. Israel, en resumen, va a participar más activamente en la política mulndial. Y aunque no parezca muy seguro lo que afirmaba Le Monde el 25 de mayo de 1960:

"Desde hacíia tiempo, varias policías coordinadas por lnterpol seguían el rastro de Eichmann..."

no es de extrañar que un órgano judío de Buenos Aires dijese el 11 de julio del mismo año:

"El Congreso Mundial Judío pide que sea movilizada la Interpol para la represión del antisemitismo. La Interpol debe investigar la procedencia de todos los incidentes antisemíticos y detener inmediatamente a todos los elementos antisemitas y neonazis, así como a todos los neofascistas."

En los Protocolos de los Sabios de Sión tales cosas sólo se insinuaban. Mientras tanto, el escritor judío Ben Hecht, ya famoso en la TV norteamericana por sus entrevistas con el tema de «Dios y la homosexualidad», ha podido decir por la American Broadcasting Corp:

"Yo profeso un odio contra los alemanes, con sus carnosos cogotes, con sus ojos inexpresivos, y con un hueco frio en su corazón que sólo puede ser calentado par medio del asesinato..."

Y según daba a conocer una publicación católica de St. Benedict (Oregon) en 1959, Ben Hecht, en una de sus obras sobre perversidades, asesinatos por placer, morfinismo, etc., en A Jew in Love, escribe lo siguiente:
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"Uno de los hechos más exquisitos que la plebe haya podido realizar, fue la crucifixión de Jesucristo. Desde el punto de vista espiritual fue una gesta brillante. Pero hay que reconocer que la masa actúa sin capacidad suficiente. Si yo hubiera sidoa encargado de la crucifixión de Cristo, habría actuado de otra manera. Le habría enviado a Roma y le hubiese echado como despojos a los leones. Del cuerpo en carne picada nunca se hubiera podido hacer un redentor."

No han faltado nunca en el pueblo judío ejemplos de extraordinaria nobleza. Sin tener que remontarnos dos mil años atrás, en febrero de 1960, el gran rabino Goldstein acusó a las organizaciones sionistas de fomentar el antisemitismo. Un mes antes, la organización mundial hebrea Knatanim denunció a los políticos y organizaciones judías cuya peligrosa política puede llevar en el futuroe a nuevos progroms antisemíticos. No es, pues, de extrañar que centenares de alemanes expresasen su admiración al rabino Goldstein, asegurándole que si todos los judíos hubieran sidoa como él nunca habría habido antisemitismo en Alemania.

El «proceso» Eichmann dará a conocer la línea política que seguirá Israel en el próximo futuro. En el periódico O Globo de Río de Janeiro-cuyo director, Hertert Moses, judío, dirige igualmente la Asociación de la Prensa brasileña-aparecieron estas prudentes palabras:

"Israel comete un error si cree que el odio y la venganza consolidarán su existencia política y le abrirán, mejor que la fraternidad y el perdón, las vías del porvenir y del respeto universal."

* * *

Con razones semejantes a aquellas por las que se acusa a Eichmann de la muerte de seis millones de judíos, un recalcitrante nazi que pensase que Roosevelt y Churchill iniciaron la segunda guerra mulndial, podría afirmar que elles son los responsables de la muerte de 52 millones de seres.
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Eichmann es un genocida porque transportó varios centenares de miles de judíos a los campos. Harry Salomón Truman, que exterminó a 94.620 japoneses en unas haras, parece ser que no lo es, pues, al cumplir sus 75 años de edad, dijo que de la única cosa injustae de la que tenía que arrepentirse en su vida era de haberse casado a los 30 años. Si en Dachau mueren unas 25.000 personas en doce años es un genocidio; si los angloamericanos al destruir el "seudoarte europeo de baratija" matan en un par de días de 200.000 a 300.000 habitantes de Dresde y refugiados que dormían en las calles, se considera coma una "operación de castigo". Los partisanos que matan a 55.810 soldados alemanes-estadística checa-son unos héroes; los alemanes que con arreglo a l as convenciones internacionales fusilan a esos partisanos o los envían a los campos de concentración son unos bárbaros dignoes de aparecer como tales en el cine. Un judío inocente que muere por hambre o en una cámara de gas evidentemente es asesinado, un hamburgués que arde vivo en un bombardeo con fósforo constituye un lamentable episodio de la guerra. Por ello, como los vencidos fueron los malos, nadie podría penser en juzgar al mariscal Harris par las 80.000 bombas de fósforo y millones de otros tipos que lanzó sobre Hamburgo entre el 24 y el 27 de julio de 1943, y por los 55.000 muertos que causó el bombardeo.

Pocos son ya los que no conocen en la actualidad la historia de la pantalla que parece ser hizo con piel tatuada el comandante de Buchenwald, y que-aunque no apareció-le costó a Koc eI ser juzgado y ejecutado par un tribunal de la S.S. ¿Y qué hacían mientras tanto los norteamericanos? Veamos lo que nos dice uno de ellos, el corresponsal de guerra Edgar L. Jones, en el número de febrero de 1946 de la revista The Atlantic Monthly:

"Nosotros creemos actuar más noble y moralmente que otros pueblos, y, en consecuencia, el estar en major situación para decidir lo que es justo en el mundo y lo que no lo es. ¿Cómo cree la población civil que hemos hecho nosotros la guerra? Nosotros hemos matado a sangre fría a los prisioneros, hemos convertido los hospitales de campaña en polvo y cenizas, hemos hundido lanchas de salvamento, hemos [14] matado o herido a la población civil enemiga, hemos rematado a los heridos, hemos arrojudo en una fosa a los moribundos con los mulertos. En el Pacífico hemos roto los cráneos de nuestros enemigos, los hemos cocido para hacer objetos de mesa para nuestras novias, y hemos escopleado sus huesos para hacer cortaplumas... Nosotros hemos multilado los cadáveres de enemigos muertos, les hemos cortado las orejas y arrancado los dientes de oro para tener "Souvenirs"..."

Que los aliados nunca aceptaron el dar explicaciones sobre sus genocidios, lo demostraron los ingleses cuando entregaron hace unos años al gobierno de Adenauer la prisión de Hameln. Al hacer unas reparaciones, los alemanes encontraron los cadáveres de unos 200 compatriotas suyos de cuya muerte era responsable la «justicia» militar británica. Inglaterra se negó no sólo a responder de esas ejecuciones sino incluso a facilitar los nombres de las víctimas. Este método, que estuvo muy en boga a partir de 1945, y del cual trata documentadamente el profesor de la Unversidad de Barcelona Llorens Borrás en su obra Crímenes de guerra, le hace recordar a uno aquel famoso parte que un alcalde de Aragón envió al gobierno durante los turbulentos días de la regencia de María Cristina de Borbón: "En este pueblo continúa la matanza de frailes en medio del mayor orden".

Ningún tribunal del mundo ha exigido cuentas para lo que sucedió en los procesos de Nuremberg-"la mayor caza del hombre que conoce la Historia", ha dicho Eden-ni por los millones de seres que padecieron la desnazificación, ni por los belgas que a los dieciséis años de terminada la guerra siguen en las mazmorras de este país par el delito de haberse alistado comoa voluntarios en el frente del Este. Caso notable de la «justicia política aliada, lo constituye el del comandante alemán Walter Reder, que gravemente enfermo está encarcelado en Gaeta (Italie) acusado de haber fusilado a centenares de habitantes de Marzabotto. Se ha demostrado plenamente que él jamás estuvo en Marzabotto, y que en dicha localidad nunca hubo tal matanza. Altas jerarquías de la Iglesia italiana, del Vatica no, de la resistencia y 280.000 firmas de soldados de varios [15] países europeos han pedido en vano su libertad. Reder no puede ser puesto en libertad porque la «justicia» aliada siempre tiene razón.

* * *

La S. S., algunos de cuyos miembros tuvieron que encargarse de la vigilancia de gran parte de los caynpos de concentración, ha sido un blanco predilecto de la propagande aliada. De poco sirvió el que antes de la guerra varios de sus generales protestasen por el empleo de estas milicias para la vigilancia de presos. Y menor efecto aún tuvo en 1945 la afirmación del inspector y Sturmbannführer Morgen, de que ni Auschwitz ni otros campos de exterminio en Polonia estaban administrados por la S. S.

Rassinier refiere que sus funciones se limitaban casi exclusivamente a la vigilancia exterior. También señala algunos excesos de estas tropas. Que la situación no fue idéntica en todos los campos, ha sido dado a conocer par el ex internado Theodor Koester en el semanario Deutsche Wochen-Zeitung de Hannover. Koester, que estuvo siete años en los KZ de Buchenwald y Gross Rosen, cuenta que al acercarse las tropas rusas en febrero de 1945 a este último campo, los soldados de la S. S. entregaron a los presos fusiles, pistolas ametralladoras y puños antitanques, y añade:

"... los soldados de la S. S. ya no eran nuestros enemigos, eran nuestros camaradas... Y entonces, cerca de Rohnstock, luchamos los ex internados del campo de manera tan valiente junto a la S.S., que cerca de la mitad cayeron en combate... Entre estos presos estaba un vienés que habia luchado en España, varios franceses y muchos comunistas alemanes; se encontraban entre nosotros más de veinte polacos que hubieran podido desertar inmediatamente, pero que precisamente combatieron los más exasperados... En su amargura pensaban en la traición del general ruso Plokossowshi (septiembre de 1944) ante Varsovia.
[16] Pero nosotros pensábamos en las mujeres y muchachas ultrajadas, en los ancianos apaleados."

En las 38 divisiones de la S.S. combatieron 900.000 soldados. De ellos cayeron más de 360.000-principalmente en los frentes de Francia y Rusia-, y en 1959 se daban todavía por desaparecidos otros 42.000 más.

E1 esfuerzo común que esto supuso, se ve con claridad en la composición de las fuerzas de la S. S. que defendieron Berlín en 1945.

Cuando el ejército rojo rompió el frente del Oder, en abril de 1945, quedaban en la capital del Reich los restos de las siguientes divisiones de la S. S.: 4.a Div. acorazada "Nederland", 11 Div. acorazada "Nordland", 15 Div. de granaderos de la S. S. ("Letonia núm. 1"), 32 Div. acorazada "30. Janua" y la 33 Div. de granaderos "Charlemagne"

Las dos primeras divisiones estaban integradas por belgaes, holandeses, daneses y suecos; la División «Charlemagne» por franceses, suizos y españoles; estonianos y letones formaban la 15 División y los jóvenes de la región del Siebenburg y de las Academias militares de la S. S. estaban en la "30. Januar". El 23 de abril quedaron todas bajo el mando del comandante general Mohncke. Cuando casa por casa y entre ruinas llegaron los rusos al Tiergarten, los letones con el S. S.Obersturmführer Neilands se fortificaron en el Unter den Linden; los franceses, bajo el mando del S.S.Hauptsturmführer Fenet, formaron grupos especializados anticarros; y el S. S.Hauptsturmführer Roca, con fuerzas estonianas y españolas, defendió la línea en torno a la Wilhelmstrasse. Finalmente, los últimos defensores de Berlín se concentraron junte a la Reichskanzlei. En la noche del 2 de mayo, tras la muerte de Hitler, la Cancillería fue volada par orden de Mohncke.

* * *

Después de haber tratado algunas de las cuestiones que suscita la lectura de La mentira de Ulises, dejemos la palabra a [17] Paul Rassinier. Su preocupación principal-como nos dijo en cierta ocasión-la constituye el problema más importante de la política europea: la reconciliación francogermana. Ello le movió a escribir este libro, que viene a confirmar las palabras de Sven Hedin: «Para decir algo verdadero y justo, nunca es demasiado tarde.:>

B. G. M.

Enero 1961.



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